martes, 16 de septiembre de 2014

Petit tour

Publicado en Diario de Mallorca el 11/9/14 
DESTINO MARRAKECH

Nacionalidad: Alemania, 123 min. Director: Caroline Link. Actores: Samuel Schneider, Ulrich Takur, Hafisa Herzi

Destino Marrakech va de un viaje iniciático, un micro grand tour. Un adolescente (Schneider), a punto de alcanzar la mayoría de edad, agraciado, adinerado y diabético, viaja en verano a Marruecos para compartir unos días con su padre (Tukur), divorciado, mujeriego y exitoso director de teatro de gira por el país magrebí. La mala relación entre ambos y las inquietudes propias del joven le llevan a fugarse con una meretriz local (Herzi) y poner levemente en juego su vida.

Trata el filme varios temas: a) el impulso de los jóvenes de alzar el vuelo definitivamente, aunque no estén, o no sepan si están, del todo preparados. b) los matrimonios fallidos (independientemente de su situación económica) y la repercusión en sus vástagos. c) el neocolonialismo, la tendencia ¿inevitable? a mirar por encima del hombro a ciudadanos de países menos desarrollados. d) De pasada, la fascinación hacia el desierto y sus etnias, trasfondo del magistral El cielo protector, de Bowles. La cineasta Caroline Link engarza bien los temas, aunque los afina de modo desigual. Al principio no logra evitar quitarse las antiparras del turista accidental; la estancia en Marrakech y el inicio de la fuga juvenil están más próximos al costumbrismo de Brenan que de las angustias de Bowles. Sin embargo, tras el reencuentro padre e hijo, la película entra en una singular road movie, con algunas localizaciones curiosas e interesantes matices en las personalidades de los protagonistas. Los actores, con innegable frialdad teutona, son correctos y creíbles. La música no chirría pero tampoco destaca. Sin llegar a aportar nada nuevo, Destino Marrakech ofrece un digno drama intergeneracional con bellos paisajes del norte de África.

Tres formas de salir del barrio

Publicado en Diario de Mallorca el 10/9/14


JERSEY BOYS

Nacionalidad: Estados Unidos, 115 min. Director: Clint Eastwood. Actores: Christopher Walken, John Lloyd Young, Erich Bergen, Vincent Piazza

Jersey Boys adapta un musical sobre el ascenso y descenso de del grupo musical The Four Seasons entre finales de los 50 y los 80 del siglo pasado. En dos líneas, en el barrio de Jersey, humilde y tomado por inmigrantes de origen italiano, sólo había en la posguerra tres opciones para salir de pobre: alistarse en el (menguado) ejército, unirse a los delincuentes habituales o triunfar como artista, dirigido a la todavía muy xenófoba audiencia de piel clara. Frankie Valli optó por la tercera opción con un empujoncito de la segunda. En la primera parte del filme se narran esos lazos entre delincuencia organizada de nivel bajo-medio y artistas emergentes. La segunda, con más insertos musicales, desarrolla la clásica (y frecuente) implosión de un grupo por melopea de éxito.

Siendo un correcto biopic musical, lo que no acaba de entender uno es qué pinta Clint Eastwood ahí. Incluso aceptando que sea un trabajo alimenticio, grandes directores (Scorsese, Coppola) han pasado por eso pero han logrado, aunque sea fugazmente, incluir destellos de su talento. Aquí apenas se profundiza, o se frivoliza, con el tema de los lazos entre mafiosos y artistas (¿Por qué Frank Sinatra sigue siendo tabú?) y se abusa de personajes y lugares comunes (productor homosexuales, esposa aburrida y alcoholizada, artistas manirrotos, caprichosos o puntillosos). La realización es correcta, el ritmo lento y los actores, salvo Walken, no acaban de conectar del todo con la cámara. Tapándose los ojos ante la mención del director, Jersey boys es un entretenido y bien ambientado musical, dirigido a los nostálgicos de esa época y esa música.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Perdida en su conciencia

Publicado en Diario de Mallorca el 3/9/14
 
EL CONGRESO

Nacionalidad: Israel, Alemania, Polonia, Francia, 122 min. Director: Ari Folman. Actores: Robin Wright, Harvey Keitel, Paul Giamatti

“Los escritores de Ciencia Ficción deben pensar, castigar y curar”. La frase es del polaco Stanislaw Lem, considerado el mejor escritor en lengua no inglesa del género. Famoso sobre todo gracias a la densa e hipnótica Solaris, dirigida por Andrei Tarkowski. El hebreo Ari Folman, tras la acongojante Vals con Bashir, se atreve con una adaptación muy libre del Congreso de futurología de Lem.

Si la obra original era una sátira sobre los escritores, aquí pone patas arriba la industria del espectáculo: una actriz (Wright) acepta ser escaneada multidimensionalmente; a partir de ahí se retirará totalmente de la profesión y los productores crearán con ese archivo todas las películas que deseen. Veinte años después, en un salto a la animación, acude a un congreso del mundo del espectáculo en el que se enfrenta a sus avatares, sus inseguridades, el desquiciado mundo exterior y la búsqueda de su hijo al que abandonó con una enfermedad degenerativa. La primera parte de la película, con actores físicos, tarda en despegar pero alcanza un punto muy emotivo en la escena del escaneo. En la parte de animación Folman se ancla al clásico 2D. En estilo y narrativa se mueve entre los tonos más sombríos de su obra previa o los de Silvain Chomet (Bienvenidos a Bellville) y el Miyazaki más inquieto. En contenido se desliza por los ovillos -o marismas- intelectuales de Lem. Difíciles de seguir y flirteando, en varias ocasiones, con el fantasma de la diletancia. Riesgo, ambición, que asume el director con entereza. El congreso está en línea con Holy motors o El atlas de las nubes. Inusual, desconcertante, deslumbrante, confusa. Pero en absoluto hueca.

lunes, 1 de septiembre de 2014

A medio gas




Publicado en Diario de Mallorca el 1/9/14
 
EL NIÑO

Nacionalidad: España, 116 min. Director: Daniel Monzón. Actores: Luis Tosar, Edurd Fernandez, Barbara Lennie, Jesús Castro

Tras el merecido éxito de Celda 211 (adaptando una novela de Francisco Pérez Gandul)       El niño desarrolla un guion original de Monzón y Guerricaechevarría inspirado en las andanzas de un modesto y algo mediático narco ceutí. Su trasvase a la ficción es en formato de voluntariosos perdedores: el lobezno (Castro) enfrentándose al capo alfa local; y el honrado policía (Tosar) braceando contra su mala suerte y las zancadillas de sus compañeros.

Aunque no sea un planteamiento novedoso, con un mínimo de inspiración, o motivación, o documentación se puede hacer algo destacado o sobresaliente. Pero eso exige esfuerzo. Mucho. Roberto Saviano fue periodista especializado en delincuencia organizada durante más de una década antes de escribir Gomorra; David Simon, ídem con The Wire, David Michôd tardó ocho años en madurar el guión de Animal Kingdom; Don Winslow dedicó seis a escribir El poder del perro. Da la impresión de que Monzón y Guerricaechevarría no se han sumergido lo suficiente en el tema del tráfico ilegal en el Estrecho y tampoco han sabido darle un giro novedoso a la historia o los personajes. Abusan de lugares comunes, incluyen usos más propios de narcos latinos (las decapitaciones; las personas en prenda) que de magrebíes; y otros muy improbables como que un inspector de policía terrestre especializado en drogas sea a la vez piloto de helicóptero. Las tramas personales son casi de serie televisiva, perjudicando sobre todo a los papeles femeninos, edulcorados (Bachir) o minimizados (Lennie). El resultado es un thriller correcto; muy bien realizado, con varios excelentes actores (Tosar, López, Fernandez) y lastrado por un guión demasiado conformista.

martes, 22 de julio de 2014

Cazando monos en África

Publicado en Diario de Mallorca el 7-8/7/14


OMAR

Nacionalidad: 96 min. Director: Hany Abu-Assad. Actores: Adam Bakri, Leem Lubany, Waleed F. Zuaiter, Eyad Hourani

“Los israelitas y los palestinos viven en una psicosis perpetua.” Lo dice el consagrado músico Daniel Barenboim, de cuádruple nacionalidad incluyendo la hebrea y la palestina (honoraria). Hace poco, en El hijo del otro, vimos una situación casi kafkiana en ese enquistado desencuentro. Esa película intentaba ser equidistante, aunque acababa mostrando ligera simpatía por los árabes. Omar, al contrario, es desacomplejada. Muestra la guerra, porque un estado de sitio perpetuo puede ser considerado eso, desde el punto de vista de tres guerreros palestinos. Tres jóvenes amigos, rondando la veintena, pertenecientes a una micro célula armada. Dos de ellos, además, están enamorados de la hermana adolescente del líder del grupo. Frente a ellos, un inteligente, astuto y despiadado responsable de seguridad hebreo.

El conflicto, tal como se muestra, está muy desequilibrado. La resistencia de los palestinos, más que numantina, roza lo quijotesco. Pero siguen ahí, lanzando aguijonazos puntuales y recibiendo represalias brutales. Uno de los méritos de la película es que se ahorra los discursos proselitistas. No amaga siquiera con autocrítica o soluciones constructivas. Las guerras, como se citaba en Carlos, no se ganan desfilando. Sí muestra el filme, y en eso es sincero, una sociedad palestina muy tribal, lo cual limita sus márgenes de acción. La trama amorosa es muy ingenua, y por ello bastante verosímil. La trama de acción incluye buenas dosis de persecuciones por laberintos callejeros, encarcelamientos, tortura (no llega a ser estomagante), y un excelente tête-à-tête entre los protagonistas de cada bando, resuelto con el cuento que cierra la película y titula esta reseña. La película no alcanza la magistralidad de Incendies pero se acerca, es muy potente. 

Palomas y halcones



Publicado en Diario de Mallorca el 21/7/14


EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

Nacionalidad: Estados Unidos, 120 min. Director: Matt Reeve. Actores: Gary Oldman, Jason Clarke, Keri Rusell

Rebobinemos: Sabemos desde 1968, gracias a Franklin F. Schaffner y Charlton Heston, que la Tierra estará dominada en el futuro por los simios. Conocemos, desde hace un par de años, el origen de esa dominación, un experimento genético desbocado. Teniendo inicio y final, los productores han puesto manos a la obra en convertir la historia en una caja registradora, con la venia de la audiencia.

Para rellenar la segunda precuela, los guionistas de El amanecer del planeta de los simios han recurrido a la teoría de juegos, modalidad halcones contra palomas. Resumido: Un mundo habitado sólo por seres altruistas (palomas) es utópico; sí sólo hubiera seres agresivos y egoístas (halcones) una vez liquidadas las palomas acabarían fagocitándose entre ellos. En la película hay un colectivo de ambos en cada bando. El líder 'bueno' de los simios se llama César (bajo su piel Andy Serkis/Golum); su rival, Koba. En los humanos Malcolm (Jason Clarke) contra Dreyfus (Gary Oldman), con Keri Russell como florero de la cuota femenina. Con ese doble conflicto bien aquilatado, y teniendo en mente que la serie va a durar mínimo una entrega más, los creadores no se complican más la vida. Abusan del maniqueísmo entre facciones internas y externas, y del sentimentalismo (el bebé simio, la referencia al hijo muerto de la chica), recrean un San Francisco devastado similar al NY de Soy leyenda o Rescate en Nueva York, y no se exceden con los enfrentamientos violentos. Se agradece también el mensaje, sin los ribetes místicos de Noé, de que los humanos no somos los amos del planeta sólo por haber desarrollado mucho la tecnología.

El principio de la Pitufita

Publicado en el suplemento Bellver de Diario de Mallorca el 17/7/14


PASEO DE RONDA

1.Dos de reciclajes. Lo de revisar/voltear/adaptar/revirar ideas anteriores (pocas veces propias) es, en creación artística, más antiguo que la más antigua de las profesiones. Ejemplos hay para dar y tomar, aquí hay varios recientes:

2.Fargo. La película de los hermanos Coen, protagonizada por William H. Macy, Frances McDormand y Steve Buscemi ganó 64 premios, incluyendo Oscars a mejor guión y mejor protagonista femenina. Pues bien, inspirados (suposición mía) por el éxito de una serie tan radical como Breaking Bad, se ha creado una serie con el título de la de los Coen. Los hermanos se han quedado en un discretísimo segundo plano (ni siquiera aparecen como titulares de la idea o personajes iniciales) pero han estado ahí. Por eso, probablemente la serie está recibiendo buena acogida crítica. Protagonizan Billy Bob Thornton (Monster's ball), Martin Freeman (El Hobbit) Colin Hanks (Dexter) y la atractiva Rachel Blanchard. Estrenada en primavera en EEUU, no tiene fecha ni emisora en España. A esperar, o apuntarse a las ofertas yanquis de pago.

3.Hansel y Gretel. El cuento de los hermanos Grimm acumula  (sorprendentemente) menos de una decena de adaptaciones al cine y televisión. La última fue una versión violenta y exagerada (Hansel y Gretel cazadores de brujas, 2013) protagonizada por Jeremy Renner y Gemma Arterton. La novedad es que se ha recuperado la adaptación para el canal televisivo Disney Channel en 1982. El director fue un primerizo, Tim Burton, que apuntaba sus personales inquietudes. Se puede ver, con calidad justita, en Youtube.

4.Y una de machotes estelares. La saga de La guerra de las Galaxias (y su visionado para algunos) comienza a hacerse más larga que un día sin noticias procesales de la exinfanta. La séptima entrega está siendo dirigida por J.J. Abrams (Perdidos, Super 8, Star Trek). La nueva película, no hay que ser un oráculo, será un taquillazo. Sin embargo se le achaca a Abrams que mantiene el vergonzoso desequilibrio entre papeles masculinos y femeninos, en línea con un altísimo porcentaje de películas de acción. En el reparto anunciado la proporción era de una fémina por cada siete hombres. Al recibir un toque por parte de grupos femeninos, Abrams se defendió anunciando un papel femenino adicional. Pedazo de detalle, que cambia la proporción a 8/2. Real (es un sarcasmo) como la vida misma.

5.Este desequilibrio lleva décadas siendo denunciado. Incluso una escritora, Katha Pollit lo bautizó como el 'Principio de la Pitufita', por el cual un personaje femenino muy estereotipado realza un coro del sexo (es otro sarcasmo) dominante. Pollit se quejó en 1991. Casi un cuarto de siglo después, prácticamente nada ha cambiado. En la industria de Hollywood hay cada vez más mujeres en puestos ejecutivos, pero esta es una batalla que parecen dar por perdida.

Los afortunados deben ser castigados

Publicado en Diario de Mallorca el 16/7/14
 
BORGMAN

Nacionalidad: Holanda, Dinamarca, 113 min. Director: Alex van Warnerdam. Actores: Jan Bijvoet, Hadewich Minis, Heroen Perceval, Tom de Wispelaere

En la Biblia (Apocalipsis) le llaman Abadón. Luis Buñuel recurrió a su apodo, el ángel exterminador, y lo hizo invisible. Charles Laughton lo trasladó a las llanuras norteamericanas en La noche del cazador. Hay más variantes, el Sam Bowden de El cabo del miedo / El cabo del terror, la sicótica pareja de Funny games, o Alex de La naranja mecánica. En estado puro son  iluminados, personajes que creen haber recibido una llamada para purgar a la Humanidad.

Camil Borgman, el protagonista de esta película, es un hombre de mediana edad, culto, inteligente e indigente. Lidera una banda que se esconde en los bosques. Seleccionan individuos ricos al azar y los asedian psicológica y físicamente. El tema y la puesta en escena evidencian la influencia de Michael Haneke. Pero también de Buñuel y Tarantino, al que se supera por macabrez cómica en algún pasaje. Hay personajes fascinantes como el protagonista (soberbio el actor Jan Bijvoet), inquietantes (la hija pequeña), cómicos (la pareja masculina de esbirros recuerda a los Blues Brothers; la de féminas es una variante bífida del señor Lobo) y patéticos (el ejecutivo y su esposa). La mansión de diseño ultramoderno ejerce como un personaje adicional. La música es casi imperceptible y desasosegante. El argumento es muy inverosímil, con muchos cabos sueltos o mal explicados; pero incluye gags antológicos y los diálogos son escuetos y atinados. Película muy extraña. Humor negro, negrísimo, pero no hueco. Apela a un tema perenne y presente, el descompensado reparto de la riqueza en el mundo y el anhelo que muchos tienen de reparar esas injusticias. ¿Por el medio que sea?

martes, 1 de julio de 2014

Mujerzotas

Publicado en Diario de Mallorca el 2/7/14


FOXFIRE

Nacionalidad: Francia, Canadá, 143 min. Director: Laurent Cantet. Actores: Raven Adamson, Madeleine Bisson, Katie Cosseni

La anterior adaptación de la novela de Joyce Carol Oates estaba protagonizada por una incipiente Angelina Jolie en el agradecido papel de Legs (mote equivalente a 'zancuda'). La versión de Laurent Cantet muestra muchas de las virtudes y excesos de la prolífica autora americana. La historia está ambientada en los años 50 en un pueblecito del norte de Estados Unidos. Un grupo de chicas adolescentes monta una sociedad secreta para vengarse del machismo imperante. La sociedad deriva a comuna (auspiciada por la influencia de un octogenario vecino comunista)  y provoca la radicalización de las chicas, explotando al límite sus armas de mujer para mantener su modo de vida.

Las referencias literarias y cinéfilas son múltiples y a la vez casi invisibles. El clásico de Alcott (sí citado a media película), comedia negra juvenil (Heathers y similares), drama existencial adolescente (Los inútiles de  Fellini, La última sesión de Bogdanovich), Jack Kerouac, Faulkner incluso... Muy agradecidas pero en clave demasiado femenina. Salvo el fascinante vejete, el resto de personajes masculinos están encadenados al estereotipo de joven o adulto con las hormonas desatadas y ningún respeto a la condición femenina. Siendo cierto que la sociedad en esa época era hipermachista, Oates la exagera más de lo necesario. El guión de Cantet contiene varias imperfecciones más: exceso de duración (casi dos horas y media), diluye demasiado el protagonismo entre varias chicas y omite aspectos claves de Legs. Aún así, ese personaje, y la mirada de la actriz Raven Adamson, atrapan. También la ambientación, la fotografía y la banda sonora están muy pulidas. Largo, potente drama juvenil con fuertes raíces literarias.

Virado a ámbar

Publicado en Diario de Mallorca el 30/6/14


EL SUEÑO DE ELLIS

Nacionalidad: Estados Unidos, 120 min. Director: James Gray. Actores: Marion Cotillard, Joaquin Phoenix, Jeremy Renner

La isla de Ellis, en Nueva York, muy cerca de la Estatua de la Libertad, fue tristemente famosa en las primeras décadas del siglo pasado porque era el embudo de entrada de los inmigrantes procedentes de Europa. El cineasta James Gray dejó muy buen sabor de boca con su anterior filme, Two Lovers y le fascinan los barrios con más historia y menos glamour de Nueva York. En El sueño de Ellis el guión es un suave melodrama en el que ni la historia ni los personajes rompen la previsibilidad. Sin caer en el culebrón de brocha gorda, sí cede a la condescendencia. Acentúa el desamparo de la protagonista, una polaca guapa y pobre (Cotillard), incapaz de esquivar los tentáculos de un elegante proxeneta (Phoenix) o los posteriores arrumacos de su primo (Renner). El personaje femenino es demasiado pasivo, resignado a su suerte. Por su comprensible fijación por no abandonar a su hermana enferma no puede aprovechar las oportunidades de escapar de la red. Si fuera un poco más astuta, más manipuladora, la historia hubiera despegado fácilmente.

Guión aparte, muy académico y dirigido al público menos amante de las sorpresas, director y actores ponen mucho talento en el resto de apartados. Gray muestra una extrema madurez en ritmo, banda sonora, ambientación y fotografía cuidadísimas. Alterna la miseria de los barrios pobres de NY con planos virados a ámbar de Central Park o el rio Hudson. Joaquin Phoenix, Marion Cotillard y Jeremy Renner no buscan tres pies a sus personajes sino que les sacan, con tino y empatía, sus pequeños pliegues. Resultado, un afinado, sin llegar a deslumbrante, drama histórico.