martes, 21 de julio de 2015

Desmontando a Riley

Pulicado en Diario de Mallorca el 20/7/15


DEL REVES

Nacionalidad: Estadods Unido, 94 min. Director: Peter Docter, Ronnie Del Carmen. Actores: (Animación)
Calificación: ****

Pixar ha vuelto. Buena noticia desde su fusión con Disney y el deceso de Steve Jobs, consejero aúlico que, es evidente, tuvo gran influencia en el big bang de la productora de animación (Toy Story, Buscando a Nemo, Monstruos SA, Wall E). Desaparecido en la retaguardia administrativa John Lasseter, Pete Docter, uno de sus escuderos, se ha dado un bofetón en la cara y un taconazo de espuela a sus neuronas.

La historia de Del revés va de psicología y neurología de sillón de orejas. En otro ejemplar ejercicio de '¿Y si...?' inspirado en su propio pasado, Docter entra en el cerebro de Riley, una preadolescente traumatizada por una mudanza inesperada, y nos presenta a los cinco enanitos que desgobiernan su cerebro: Alegría, Tristeza, Miedo, Ira y Asco. Una lideresa hiperactiva frente a cuatro ácratas descabezados. Cuando Alegría y Tristeza pasan, por culpa de un incidente, a la terra incognita del subconsciente, luchan por regresar al puesto de mando. Esa travesía tiene ribetes de épica itinerante, sin las multitudes de Jenofonte pero impecable en el crescendo de obstáculos y sorpresas. Y una lanza más a favor del guionista y los directores: el argumento es muy adulto. No se limitan, v.g. Shrek, a guiños cinéfilos; explayan una lección de psicología totalmente fuera del radar de los peques. Sin embargo atrapan a estos con una traslación visual tipo juegos de Feber, con bolas de colores, torres, abismos; un ritmo sostenido, y personajes secundarios como una especie de gallifante. El único pero, mínimo, que se puede poner al filme es que le falta un punto de chispa, del duende que sí poseen las obras citadas al inicio.

viernes, 17 de julio de 2015

La series de tronos ya no son un juego

Publicado en el suplemento Bellver de Diario de Mallorca el 16/7/15



PRECEDENTES DEL BOOM DE SERIES DE CALIDAD

La ficción televisiva de calidad vive una época dorada. Juego de tronos, Breaking bad, The Wire, Mad men y otras encandilan a la audiencia y a los críticos más exigentes. Su eclosión se debe a una suma de circunstancias favorables, pero tiene precedentes.

Breaking bad con su argumento tan extremo, es una serie que hace una década no hubiera pasado de la fase de guión para un capítulo piloto. The Wire se engloba en un género que sí tiene precedentes televisivos (Canción triste de Hill Street, añoradísima serie) aunque con un trasfondo tan social que posiblemente hubiera logrado rodar el piloto y se hubiera quedado ahí. Juego de tronos partía de una serie de novelas con un éxito -eso pensaban muchos productores- limitado a un club de fans cuantitativamente reducido. Su adaptación al cine era más complicada por el exceso de personajes y tramas. Los Soprano por su parte estaba en tierra de nadie, un mafioso acudiendo al psiquiatra es guión de comedia, y también era dudoso que los espectadores lo aguantaran mucho tiempo.

¿Qué pasó entonces? ¿Por qué, sobre todo en este último lustro, están arrasando este tipo de series? La primera causa es la más evidente y conocida. A finales del siglo XX HBO era una emisora de televisión por satélite con finanzas saneadas. Adquirida por Time Warner, sus ejecutivos decidieron tantear al segmento de audiencia más selecto. Hicieron números y vieron que sumando unas pequeñas ventas internacionales y DVD podían gastarse más en guiones, actores y producción sin obsesionarse por el share televisivo que obtuvieran.

Los Soprano fue un parto de David Chase (previamente hizo Los casos de Rockford y un episodio de Doctor en Alaska) y dio en el clavo. Acertó en el argumento y sobre todo el tono, seria con gotas de comedia, muy verosímil y reparto clavado, Gandolfini, Braco, Falco o la guinda de Steven van Zandt, bajo de Bruce Springsteen. 

Previamente HBO ya estaba teniendo éxito con Sexo en Nueva York. La buena recepción de ambas y otras como Dos metros bajo tierra, animó a los ejecutivos a seguir arriesgando. The wire no obtuvo audiencias sonadas pero si unas críticas excelsas que se tradujeron en atención mediática bienvenida. De los primeros años del siglo XX también destacan las series The Pacific (sobre escaramuzas navales en el Pacífico) y Band of Brothers.

Enrachados, los de HBO dieron luz verde a una saga de literatura fantástica titulada Canción de hielo y fuego, de George R.R. Martin. El boca a boca a tenido más fuerza que la eyección de un violcán. Las peripecias de Tyrion Lannister, Kaleesi o los sufrientes Stark merecen no un artículo aparte sino un especial completo de este suplemento.

A rebufo de HBO se puso AMC. La empresa tiene una extensísima red de cines y tenía un canal de televisión por el que pasaban muchas películas adquiridas. Con una mezcla idéntica de talento olfativo y asunción de riesgos produjeron series de gran notoriedad y variedad temática como Mad men (publicistas en los años 50), The walking dead (zombies en futuro distópico) o Breaking bad (profesor desahuciado prueba suerte como narcotraficante).

Una segunda causa del éxito de estas series ha sido también el avance tecnológico. Muchos hogares tienen ya televisores de 40' mínimo y con una calidad exponencialmente superior. Eso justifica la inversión de las productoras en localizaciones, decorados y atrezo. 

Y una tercera causa está en la videoteca. Esta eclosión, tantas series tan buenas dando tanto que hablar, no es un precámbrico repentino. Décadas atrás cada cierto tiempo emitían lo que se llamaron miniseries. Raíces (1976) sobre la esclavitud en Norteamérica, tuvo sólo ocho episodios y fue vista por casi 100 millones de espectadores. Hombre rico, hombre pobre (1976) adaptó con eficacia y éxito el bestseller de Peter Strauss. Posterior, y una debilidad mía, es la serie inglesa Retorno a Brideshead. Un jovencísimo Jeremy Irons deslumbró a los amantes de la ficción histórica.

Y tomando la tangente, he visto hace poco Berlin Alexanderplatz, de Rainer Fassbinder. Como la televisión era entonces la caja tonta, el teutón la bautizó “Una película en trece episodios y un epílogo”. Es su más larga e indudable obra maestra. Igual de impactante, varias décadas después.

Todo esto lleva a una conclusión simple y evidente. La ficción de calidad no distingue formatos. La separación entre la gran y la pequeña pantalla es cada vez más fina, tanto en el aspecto físico, tecnológico, como en los contenidos. Los espectadores somos los grandes beneficiados.

jueves, 16 de julio de 2015

Viejo y obsoleto

Publicado en Diario de Mallorca el 17/7/15



TERMINATOR - GENESIS

Nacionalidad: Estados Unidos, 126 min. Director: Alan Taylor. Actores: Arnold Schwarzenegger, Jason Clarke, Emilia Clarke, J.K. Simmons
Calificación: *

Schwarzenegger repite en este filme varias veces “Viejo, pero no obsoleto”. El refranero popular tiene muchas entradas sobre presunciones y excusas no reclamadas. El quid de este último Terminator no está en si el actor o el personaje están caducos, sino en la impotencia, o incompetencia, para mantenerlo vivo. Los productores han apostado todos los cuartos en la casilla de los efectos especiales, dejando huérfanas las del talento en dirección, guion y reparto. Una muestra: El cineasta Alan Taylor, tras participar en alabadas series de televisión, dirigió hace dos años Thor, el mundo oscuro. Allí contó con un libreto solvente (basado en los comics de Stan Lee y Jack Kirby) y actores de la talla de Anthony Hopkins, Idris Elba, o Natalie Portman. En Terminator-Genesis el guion se conforma con temas sobadísimos de ciencia ficción como la utilización de bucles espaciotemporales para modificar el presente inmediato, o la existencia de un orwelliano Gran Hermano. De hecho, plantea la anulación completa de nuestra privacidad como una hipótesis futura cuando Edward Snowden ha demostrado que ya es una tesis omnipresente. Igual de vetusto es el tufo militarista de todo el guion; y las tramas personales son más gélidas que el metal de los robots. A nivel de efectos especiales no hay ningún avance destacado, sólo bruñido de anteriores hallazgos. Con los actores basta examinar su currículo previo, limitado a películas o series de acción. Al único realmente bueno, J.K. Simmons (Oscar este año por Whiplash), le han endosado el papel más breve y secundario. Película de mucha acción, escasa emoción y nulo riesgo.

miércoles, 15 de julio de 2015

Nunca es tarde

Publicado en Diario de Mallorca el 15/7/15


APRENDIENDO A CONDUCIR

Nacionalidad: Estados Unidos, 90 min. Director: Isabel Coixet. Actores: Patricia Clarkson, Ben Kingsley, Grace Gummer
Calificación: ***

Isabel Coixet cede a la relajación del creciente cine 'feel good'. Historias sencillas y positivas dirigidas a un público adulto. Femenino sin escaras feministas y con un barniz -acuarela más bien- de integración interétnica. El guión de Aprendiendo a conducir estira un relato breve. La trama y el tema principal son muy sencillos: una mujer de mediana edad (Clarkson) aprende a conducir como tentativa terapia para superar el inesperado plantón de su marido. Su instructor (Kingsley) es un asilado indio de la etnia sij que ayuda a compatriotas suyos ilegales y acepta, por insistencia de su hermana, un matrimonio arreglado. 

La película nada todo el rato en las apacibles aguas del dramedia. La trama del rechazo a los inmigrantes asiáticos carece de la dureza, y por tanto la fuerza, de The visitor. Aún así es mejor que nada. Algo similar ocurre con la guerra de sexos. Tanto el divorcio de la norteamericana como la boda del indio con una desconocida, por evitar maniqueismos acaban limando potenciales dramáticos o cómicos. ¿Qué queda entonces? Una historia agradable, con algunas puntadas cómicas (la primera práctica de circulación, el amante pasajero de ella). Más dos pedazos de actuaciones. Kingsley se come la pantalla con naturalidad y modestia. Va sobrado de recursos, de talento, y los dosifica para no vampirizar la historia o a sus compañeros. Clarkson está algo desatada, en una actuación más propia de teatro, pero aún así el papel le va como anillo al dedo. Y en los créditos técnicos, aunque apenas se aprecie, está la montadora Thelma Schoonmaker, inseparable de Martin Scorsese desde Toro Salvaje.

Val di Zoldo y visto y no visto en Venecia







El valle dolomitico de Zoldo no tiene la espectaculiaridad de la zona de Brenta, o el caché y los monumentos de Cortina d'Ampezzo, pero siguen siendo Dolomitas. O sea, Alpes. O sea, prados, paredones y algunas sendas preciosas. Y Venecia, incluso con 40º y decenas de miles de turistas, es una ciudad que hay que intentar visitar al menos unas horas una vez en la vida.

lunes, 29 de junio de 2015

La puerta de la cocina

Publicado en Diario de Mallorca el 29/6/15



UNA SEGUNDA MADRE

Nacionalidad: Brasil, 114 min. Director: Anna Muylaert. Actores: Regina Casé, Camila Márdila, Michel Joelsas
Calificación: ***1/2

Val (Casé) es una mujer mayor que trabaja interna para una familia adinerada de Sao Paulo. La visita de su hija (Márdila), a la que no ve desde hace una década, trastoca a todos. La puerta de la cocina en esa casa es como la reja que separaba las cubiertas inferiores y superiores del Titanic. La película, con acontecimientos mínimos pero con unos personajes muy reales y matizados, plantea todos los temas asociados al clasismo: el principal, la fragilidad de ese umbral, la difusa línea entre el respeto de un empleado hacia su empleador y el servilismo que, por desgracia, sigue brotando en esos ambientes en casi todo el planeta. Val es tan buenaza e ingenua que no es capaz de apreciar las humillaciones sutiles de su jefa. Su hija es más lúcida y a la vez demasiado irrespetuosa. Una trama también muy bien desarrollada es la relación entre madres e hijos: Val ha sido una madre ausente para su hija y una madre real con el hijo de sus dueños, por pasotismo de ellos. Con la paradoja de que la adolescente madura, se pone las pilas, y el joven con más recursos cede a la sobreprotección y fracasa. Y otra paradoja en el matrimonio rico; él ha heredado muchos bienes y se dedica a un perezoso y estéril ‘far niente’; ella trabaja, es más útil a la sociedad, pero se pavonea sin rubor de su clasismo. Los actores, todos, se meten con naturalidad en sus personajes. La fotografía y la música son aún más discretas, para no restar protagonismo al guion.

martes, 23 de junio de 2015

Mil leches

Publicado en Diario de Mallorca el 22/6/15


WHITE GOD

Nacionalidad: Hungría, 119 min. Director: Cornel Mundruczo. Actores: Zsofia Psotta, Sandor Zsotea, Lili Horvath
Calificación: ****

White god obtuvo el premio Una cierta mirada en el último festival de Cannes y hace honor al galardón. Tiene vínculos con Amores perros de Gonzalez Iñarritu, con una antigua película rusa (no recuerdo el título), en la que un cirujano trasplanta el cerebro de un perro callejero a un político local que acaba de ministro; y otro, muy evidente, con El amanecer del planeta de los simios. 

Al guión de la película húngara le falta finura. Hay una doble trama: El calvario de un mil leches abandonado que acaba liderando un motín contra sus maltratadores, y las desventuras de su dueña, una preadolescente estudiante de música clásica, para localizarlo y devolverle el cariño desbaratado por la intransigencia del progenitor de ella. La trama humana es maniquea: sólo la protagonista respeta a los animales, el resto de personajes (padre, vecina, mafiosos, indigentes, incluso los empleados de la perrera) los odian. Los actores tampoco brillan, la chica sobre todo se muestra algo inexpresiva con un papel perfecto para lucirse. La trama canina es una bajada a los infiernos similar a la película mejicana, con escenas muy explícitas e indigestas; y la gestación de la rebelión está casi calcada del despertar simiesco. Sin embargo el arranque, un flash forward con la chica en bicicleta perseguida por la masiva jauría -274 perros auténticos-; el tercer acto -los perros acosando los espectadores de un concierto con la rapsodia húngara de Liszt-; y la coda en el matadero emulando al flautista de Hamelin, erizan los cabellos. Película incómoda de ver a ratos, y sin novedades reales a nivel temático, pero con esos citados latigazos de cine excelso.

lunes, 15 de junio de 2015

Las tribulaciones de Bathsheba

Publicado en Diario de Mallorca el 15/6/15


LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO

Nacionalidad: Reino Unido, 119 min. Director: Thomas Vinterberg.
Actores: Carey Mulligan, Matthias Schonaerts, Michael Sheen, Tom Sturridge
Calificación: ****

Como el fútbol con los entrenadores, el cine debate desde tiempos inmemoriales si el director es un mero aglutinador de especialistas, o un catalizador o reductor del talento de esos profesionales. Las obras clásicas son la mejor prueba del algodón. Thomas Vinterberg, especializado en dramas psicológicos lacerantes (Celebración, La caza) cambia de liga y adapta la novela decimonónica de Thomas Hardy.  

Respecto al buen precedente de John Schlesinger (1967), Vinterberg y su equipo recortan los trajines amorosos entre la bella Bathseba Everdene (Mulligan) y sus tres pretendientes (Schonaerts, Sheen y Sturridge) para reforzar el tema principal de la obra de Hardy, su denuncia de la sociedad victoriana. Si Dickens digitó la desigualdad extrema de las urbes, Hardy anotó que el campo no era tan bucólico como lo pintaban sus palmeros. Se pasaba menos hambre, es cierto, pero el clasismo entre los diversos escalafones de nobles, militares y terratenientes más o menos pudientes era implacable; y la dispersión de la población creaba islotes claustrofóbicos. Bathsheba es una precursora del feminismo, tomando el mando de la finca heredada, y una fémina sujeta, a su pesar, a la tiranía de las feromonas. Su decisión y carisma al frente de la finca y las dudas y bloqueos ante el sexo opuesto prueban la vigencia del texto de Hardy. Las excelentes actuaciones, Mulligan, Schonaert y Sheen en menor medida; la fotografía resaltando la belleza del entorno de Dorset y la sobria banda sonora de Craig Armstrong confirman a Vinterberg como un gran cineasta, no sólo un inteligente provocador. Y recuerda que los clásicos, los buenos, están para refrescarlos y admirarlos.  

martes, 9 de junio de 2015

Buscando a Johnny desesperadamente

Publicado en Diario de Mallorca el 9/6/15



PHOENIX

Nacionalidad: Alemania, 98 min. Director: Christian Petzhold. Actores: Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Nina Kunzendorf
Calificación: ****

En La senda tenebrosa (Delmer Daves, 1947), Bogart se fuga de una prisión y acude a un cirujano plástico para mudar su rostro. Phoenix tiene un arranque similar, aunque con trasfondo más dramático. Una mujer (Hoss), ha sido liberada de un campo de concentración, pero recibió antes un disparo que desfiguró su rostro y obliga a remodelarlo, a su pesar. La película toca varios temas: a) sobrevivir psicológicamente, a un trauma extremo. La protagonista de Phoenix se creó un salvavidas, al amor hacia su marido y se abrazó a él con todas sus energías. b) sobrevivir en una economía de posguerra devastada. ¿Vale todo? ¿Hay que endurecerse, rebajar el listón ético personal para no morir de hambre? Es una opción comprensible; llevada al extremo genera desalmados como el inolvidable Harry Lime de El tercer hombre. c) ¿Se puede perder la cabeza totalmente por amor, hasta el punto de anularse a uno mismo? Hay dos temas secundarios adicionales, el exceso de celo de algunas víctimas del Holocausto o sus familiares contra simpatizantes a secas del régimen nazi. Y, en el lado opuesto, el racismo latente de ciudadanos alemanes contra los judíos incluso tras  conocerse la magnitud del genocidio. La película no acaba de afinar esos asuntos, le cuesta sobre todo remarcar la causa de la obnubilación de la mujer. Sin embargo muestra personajes en una escala de grises muy real, muy humana. Movidos más por sus miserias y traumas que por una racionalidad difícil de aplicar en esa descompresión posbélica. Una correcta ambientación, la notable actuación de Nina Hoss (Barbara) y el acertado final rematan un drama interesante sobre un tema complejo.

lunes, 1 de junio de 2015

A vista de tórtola

Publicado en Diario de Mallorca el 2/6/15



UNA PALOMA SE POSÓ EN UNA RAMA A REFLEXIONAR SOBRE LA EXISTENCIA

Nacionalidad: Suecia, 101 min. Director: Roy Andersson. Actores: Holger Andersson, Nils Westblom, Viktor Gyllenberg
Calificación: ****

¿Cómo explicar el cine de Roy Andersson? Ufff! Es, como el del tejano Wes Anderson, personalísimo, irrepetible, intransferible. El título de está película está inspirado en un cuadro de Peter Bruegel. El de la anterior (Du levande – Vosotros, los vivos) salió de un verso de Goethe. Una paloma... cierra la trilogía iniciada con Canciones del segundo piso. Tres películas sin apenas argumento. Viñetas, fogonazos, rodajas de vida en expresión clásica de publicistas, donde muestra singularidades, miserias, alegrías y tragedias de un puñado de personas corrientes o no, presentes y pretéritas. Los diálogos son parcos, casi de besugos. Cada fotograma de la película podría enmarcarse. Planos fijos, casi siempre frontales, muy abiertos; jugueteos con los elementos del fondo: la cabeza de un dinosaurio que asoma en una sala de museo, la mujer con la batidora mientras a su marido le da un infarto, una pareja discutiendo en el interior de un restaurante mientras un hombre habla por teléfono en la calle... Tonos apastelados, pellejos pálidos, casi cerúleos. Saltos temporales, el rey Carlos XII (siglo XVII) deteniéndose en un bar del siglo XXI camino de Rusia y regresando derrotado. O la emotiva la escena del bar con la camarera repartiendo chupitos a cambio de besos mientras el resto de clientes cantan un himno militar. En otra escena, más extraña aún, unos africanos son quemados vivos en un tonel metálico marca Boliden (responsable de desastres en Chile y España), y los dueños lo celebran con cava. Intenta Roy Andersson mostrar la insoportable levedad de los seres humanos desde el punto de vista de una paloma. Deja a los espectadores tan perplejos y desconcertados como al ave.