(PASEO DE RONDA)


3. Los más agoreros del gremio cinematográfico temen que el cambio de color del gobierno se lleve a muchos de ellos por delante. Los que participaron en la asonada de los Goyas contra la guerra de Irak seguro que han puesto sus barbas a remojar. No se espera una caza de brujas clásica, macarthysta, pero sí un estrangulamiento financiero, el más doloroso (subvenciones y financiación televisiva). La cultura escarrufa a los conservadores porque, desde siglos ha, ha sido contestataria. Esté la suerte echada o no, hay voces discordantes, como la de Gonzalo Martin (http://gonzalomartin.tv/pulsiones). Aboga por dejar de obsesionarnos con las subvenciones, admitir que sin ellas es muy difícil pero no imposible hacer películas, madurar bien los proyectos, los guiones, las financiaciones. Una cosa está clara, los jóvenes del nuevo baby boom eran el público mayoritario en los cines de hace poco más de una década. Internet les abrió una ventana a la dispersión, el p2p les regaló barra libre de películas y series codificadas. En la actualidad pasan la mayor parte del tiempo libre tuiteando, whatsappeando o con la Wii. Atraerlos de nuevo a las salas de cine es un un propósito titánico; más que subvenciones hace falta una nueva generación de productores, guionistas y directores capaces de conectar con ellos. Es fácil vocear desde la barrera, lo sé, pero uno que está todo el día en el cine ve que el cine español sigue erre que erre, repitiendo fórmulas que funcionaron hace eones o dando palos de ciego.
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