JAMES GANDOLFINI - WERNER HERZOG
1. Por fortuna, James Gandolfini recibió en vida tantas alabanzas como tras su prematuro deceso. Matías Vallés citó su breve pero regocijante papel en In the loop representando a un general americano ninguneado por niñatos burócratas. De Los Soprano, tengo tatuadas en la retina dos escenas. Primera temporada: Tras tirarle los tejos a la psicoterapeuta, esta le rechaza pero se empeña en explicarle por qué lo hace. Soprano/Gandolfini le corta en seco con un diálogo aproximado a este: “Escúcheme. Estoy casado, tengo dos hijos y una putilla rusa a la que veo cuando me da la gana. No tengo nada de qué hablar.” Se levanta y se larga dando un portazo. El actor italoamericano tenía cuerpo de matón y ojos de niño pequeño. Sobre los estupendos diálogos que le ponían en bandeja añadía y potenciaba ese contraste. Con la máxima naturalidad, esa que sólo los actores expertos y muy confiados logran transmitir. Segunda temporada: El día antes de casarse, la hermana de Tony Soprano acaba de matar a su novio (mafioso también) por una discusión trivial. Pide ayuda a Tony. Éste pasa una noche en blanco deshaciéndose del cadáver, limpiando el piso y enviando a su hermana a la otra punta del país. Llega a casa a última hora del segundo día y se deja caer en el sofá, derrengado. Su mujer se sienta a su lado y le abronca porque cree que ha estado con su amante. Él le replica que acaba de dejar a su hermana en la estación de autobús. Otro diálogo antológico. “Tu hermana se casa mañana /No se va a casar/ ¿Y su novio?/ Se ha ido/ ¿Qué quieres decir?/ ¡Que se ha ido! /¿Cómo que se ha ido?” Gandolfini mira al techo, indicando con un discretísimo gesto que las paredes oyen. “En veinte años que llevamos juntos no nos han detenido una sola vez.” A la mujer se le dilatan las pupilas, aspira una bocanada de aire y mira al suelo. “Entiendo. Se ha ido”. Fin del capítulo. Fin de la temporada. Gandolfini pasó de secundario ramplón en cine a cabeza de cartel en televisión y de ahí a secundario de lujo en cine. Todo ello merecidamente. Tenía mucho que contar pero Dios, parafraseando a Lope de Aguirre, decidió adelantar su retirada.

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