jueves, 8 de diciembre de 2011

Azuloscurobastantenegro

Publicado en el suplemento Bellver de Diario de Mallorca el 8/12/11

(PASEO DE RONDA)

1. “Hola, soy Steven!” Seguro que no fue un diálogo tan cutre, seguro que se limitó a un “Hola, qué tal” cuando Albert Espinosa, autor de la serie de TV3 Polseres Vermelles y Pau Freixas, director, viajaron a la sede de Dreamworks por negociar la adaptación de la serie en Estados Unidos. La fraternidad de chicos internos en un hospital tiene los ingredientes que han marcado buena parte de la exitosa obra de Spielberg: juventud, drama, lucha por salir adelante, empatía irresistible de los espectadores. Se baraja además que Martha Kauffman, creadora de Friends se involucre en el proyecto. Si se firma el acuerdo (esperemos que sí) se habrá plantado otra pica en Hollywood.

2. Mayúsculos regalos. Si estas navidades quiere tirar la casa por la ventana con sus amigos (o encerrarse para evitar que intervenidos banqueros intervengan sorpresivamente en ella) aquí van tres antológicas sugerencias: La serie completa de Perdidos (36-38 discos) cuesta 90 € en DVD y 140€ en BluRay; The Wire (24 discos) 70€; Los Soprano (32 discos) 75€. Precios aproximados, obtenidos de una batida rápida por la red. En un extraño limbo está Boardwalk Empire, la alabada serie sobre corruptelas mafiosas en Atlantic City. Esperemos que los distribuidores tengan el navideño detalle de sacarla en señaladas fechas.

3. Los más agoreros del gremio cinematográfico temen que el cambio de color del gobierno se lleve a muchos de ellos por delante. Los que participaron en la asonada de los Goyas contra la guerra de Irak seguro que han puesto sus barbas a remojar. No se espera una caza de brujas clásica, macarthysta, pero sí un estrangulamiento financiero, el más doloroso (subvenciones y financiación televisiva). La cultura escarrufa a los conservadores porque, desde siglos ha, ha sido contestataria. Esté la suerte echada o no, hay voces discordantes, como la de Gonzalo Martin (http://gonzalomartin.tv/pulsiones). Aboga por dejar de obsesionarnos con las subvenciones, admitir que sin ellas es muy difícil pero no imposible hacer  películas, madurar bien los proyectos, los guiones, las financiaciones. Una cosa está clara, los jóvenes del nuevo baby boom eran el público mayoritario en los cines de hace poco más de una década. Internet les abrió una ventana a la dispersión, el p2p les regaló barra libre de películas y series codificadas. En la actualidad pasan la mayor parte del tiempo libre tuiteando, whatsappeando o con la Wii. Atraerlos de nuevo a las salas de cine es un un propósito titánico; más que subvenciones hace falta una nueva generación de productores, guionistas y directores capaces de conectar con ellos. Es fácil vocear desde la barrera, lo sé, pero uno que está todo el día en el cine ve que el cine español sigue erre que erre, repitiendo fórmulas que funcionaron hace eones o dando palos de ciego.

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