jueves, 19 de enero de 2012

Yo confieso

Publicado en el suplemento Bellver de Diario de Mallorca el 19/1/12

PASEO DE RONDA

1. En el lustro y medio que llevo ejerciendo de analista cinéfilo a tiempo parcial, hay un patrón que se repite cada vez que una persona (extraño en un bar, subcolega del trabajo, amigo de amigo de amigo) se entera de mi labor. Una de dos: a) “¿Qué película me recomiendas?” así, a pelo. O b) “El cine ya no es lo que era”, a bocajarro. A la primera pregunta respondo siempre a la gallega “¿Qué tipo de cine te gusta?”. Por pura supervivencia, a una persona que considera Origen o Top gun obras maestras no puedo enviarle a ver Nader y Simin, una separación. Me fusila ipso facto en nuestro siguiente encuentro. Ante la segunda afirmación tuerzo el gesto. Aunque el gremio sufre en sus carnes el boom de Internet, los videojuegos y la crisis económica, se siguen haciendo buenas películas. Por ejemplo...

2. Repaso el blog. De las cien (100) películas justas que vi el año pasado, dos recibieron cinco justísimas estrellas, Incendies y Nader y Simin, una separación. Visualmente no llegan a innovar o sorprender, pero las historias que narran son de un verismo y una intensidad irreprochables, impactantes, magistrales. Medio escalón por debajo recuento trece películas, de géneros y nacionalidades variados: Un dios salvaje, The artist, Animal Kingdom, Jane Eyre, No habrá paz para los malvados, Margin Call, Valor de ley, The fighter, De dioses y hombres, Winter's bone, Carlos, Drive y Medianoche en París. Otro medio escalón inferior sumo nueve filmes: Mientras duermes, Win win, Beginners, Los chicos están bien, Un cuento chino, Poesía, La llave de Sarah y Tambien la lluvia. Veinticuatro (24) películas con un notable alto a sobresaliente cum laude. Y para el público más escapista, Thor, Sin límites o Capitán América son más que dignas. ¿El cine ya no es lo que era?

3. La red asocial. David Fincher acertó con la historia adecuada en el momento adecuado. La red social, además de indeseada publicidad para su (presunto) fundador, aumentó aún más la millonaria cuenta de abonados. La cara B, la letra pequeña, los efectos secundarios inesperados, van saliendo poco a poco: gays cazados y expulsados del ejército yanqui, cazatalentos reciclados en olisqueadores de heces ajenas, objetores de conciencia social incapaces de recibir la baja. Lo último: en el 33% de los divorcios del Reino Unido Facebook ha ejercido de percutor directo o catalizador indirecto. Se confirma que el hombre sigue siendo un animal social. Muy animal...

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