miércoles, 20 de abril de 2011

Malentendidos y buenas intenciones

Publicado en Diario de Mallorca el 20/4/11

UNA DULCE MENTIRA

Nacionalidad: Francia, 108 min. Director: Pierre Salvadori. Actores: Audrey Tatou, Nathalie Baye, Sami Bouajila

La comedia romántica de enredo es un formato inventado por los dramaturgos vieneses de hace un siglo, mejorado por sus geniales discípulos (Lubitsch, Wilder) y copiado hasta la saciedad desde entonces. El argumento de Una dulce mentira va del manitas de una peluquería (Sami Bouajila) secretamente enamorado de su jefa (Audrey Tatou). Al mismo tiempo la madre de la ella (Nathalie Baye) no logra superar que su marido la plantara unos años antes. Cuando el currito envía una carta anónima a Tatou, ella, con la mejor intención, la pasa a limpio y se la rebota a su madre, espoleando una cadena de malentenidos.

La película se entiende mejor en clave local. Desde el exitazo de Amelie, Tatou se ha convertido en el equivalente a nuestra Penélope Cruz; Baye sería a Carmen Maura. El público galo está entregado a ambas antes de entrar al cine; reforzado con la bienaventurada subtrama del inmigrante noble, culto y discreto y frente a la lugareña quisquillosa, amargada y algo iletrada. Aislando esos elementos, el guión es irregular: Los enredos con las cartas amorosas funcionan. El tema de fondo, la joven empeñada en ayudar a su progenitora cuando la que necesita terapia es ella, también. Sin embargo, el director sacrifica a los personajes para estirar los conflictos cómicos. La protagonista acaba siendo repelente; no se entiende, o no se explica bien, por qué el magrebí sigue colado por ella después de todas las perrerías que recibe. Y las empleadas de la peluquería añaden un grado adicional de irrealidad cuando hace falta lo contrario. La consecuencia es una comedia refrescante, divertida a ratos, aunque con un poso de desaprovechada.

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