miércoles, 14 de enero de 2009

Con música de Sch’tivy Wonder

Publicado en Diario de Mallorca el 14/1/09

BIENVENIDOS AL NORTE

Nacionalidad: Francia, 106 min.
Director: Dany Boon
Actores: Danny Boon, Kad Merad, Zoe Felix, Anne Marivin, Line Renaud


Philippe Abrams (Kad Merad) es funcionario de Correos en una localidad de la Provenza francesa. Es un buen destino, pero presionado por su mujer hace trampas para que le envíen a la costa mediterránea. Le pillan y como castigo le envían al lejano norte, a la gélida tierra de los Ch’tis. Gente supuestamente primitiva que habla un dialecto extraño, equivalente, por hacerse una idea, al bable de las tierras leonesas. Pronuncian la ‘j’ suave como ‘sch’, la ‘a’ como ‘o’, utilizan un vocabulario arcaico y algunas expresiones desconcertantes. Durante el trayecto hacia su nuevo destino la polícia le detiene por conducir demasiado lento en la autopista. Cuando les cuenta su destino, le perdonan la multa.

El argumento Bienvenidos al norte es muy sencillo, la historia de un forastero que aterriza en el fin del mundo y encuentra lo contrario de lo que esperaba. En este caso buen tiempo y gente que le gusta comer, beber, enamorarse y aguantar a madres o jefes insoportables, tocar música… La mitad de los gags recurren al humor de toda la vida, engaños profesionales, desengaños sentimentales, borracheras, trompazos. La otra mitad son por juegos, o malentendidos, con el dialecto local, comprensibles gracias al excelente trabajo de la traductora. Pero son gags buenos, el cine se llena de carcajadas. Los actores, como en la comedia vodevilesca, sobreactúan sin llegar a chirriar. Todo ello adornado con una visión bucólica de la región, gracias al patrocino de su oficina de turismo.

Se cumple por enésima, millonésima, vez el dicho del mundo del cine de que nadie sabe lo que va a funcionar. Un producto tan local como Bienvenidos al norte ha arrasado en Francia (segunda película más taquillera de su historia) y está funcionando bien en el resto del mundo, con casi 180 millones de euros recaudados. Es una comedia ligera, sin la candidez de Calabuch o la carga de profundidad de La cena de los idiotas. Exige el pequeño esfuerzo de verla con subtítulos, y regala a cambio personajes universales y entrañables y un puñado largo de buenas carcajadas.

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